Cultura
La cultura aysenina es el resultado de la mezcla, principalmente, de costumbres provenientes desde Argentina y Chiloé. Se suman también, el aporte cultural de inmigrantes llegados de distintas latitudes del mundo, y a los vestigios de la cultura tehuelche que pobló estas tierras. Esta fusión da vida a una heterogénea, interesante y única representación cultural.
El arte rupestre de la zona es una valiosa manifestación de esta historia. Se trata de pinturas realizadas por los tehuelches hace más de ocho mil años. Se encuentran a lo largo de toda la cuenca del Lago General Carrera. Uno de los lugares con mejor acceso es el Monumento Nacional Alero Las Manos, en el sector de Villa Cerro Castillo.
La Cueva de las Manos es otra de las muestras importantes de este arte en la región. Está a 1.300 metros de altura, en Arroyo Pedregoso, un sector ubicado a 20 km. de la localidad de Chile Chico y cercano a la Reserva Nacional Jeinimeni. El inicio del sendero que lleva a esta caverna natural se encuentra a 30 minutos en vehículo desde Chile Chico.
Otra expresión de arte es el sitio donde se encuentra “La guanaca con su cría”. Se trata de una pintura de matices rojizos de una guanaca con su cría, tal como lo señala su nombre, acompañada de figuras humanas. Se ubica en las cercanías de la ribera norte del Lago General Carrera, entre Puerto Ibáñez y Villa Cerro Castillo. Se llega por un sendero de difícil acceso.
Los habitantes de Aysén heredaron varias costumbres típicas de los inmigrantes llegados a fines del siglo XIX desde el otro lado de la cordillera. Una expresión de ello es el consumo de Yerba Mate, una infusión típica de Sudamérica, traída a estas tierras por los antiguos colonos. Se toma en una calabaza o jarro enlozado, utilizando, preferentemente, una bombilla de plata.
Una de las principales actividades recreativas es la jinetada, la que desata pasiones entre los locales. Ella entrega un verdadero espectáculo: un hombre vestido con boina, pañuelo al cuello, camisa colorida y botas con pequeñas espuelas, demuestra su destreza montando un potro sin amansar, en una lucha de igual a igual, que enfrenta la indómita fuerza del animal con la habilidad y valentía del jinete.

